En colaboración con Foro Recursos Humanos

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Foro Recursos Humanos ha iniciado la semana con un ADiReLab 360 en el que la actualidad laboral se cruza con los grandes debates de fondo del mercado de trabajo. Con Francisco García Cabello a los mandos y la colaboración destacada de la Asociación de Dirección de Relaciones Laborales (ADiReLab),  hemos puesto sobre la mesa algunos de los mucho asuntos sobre la mesa dentro de la agenda de las Relaciones Laborales para debatir en compañía de representantes sindicales.

La reforma de las indemnizaciones por despido es una de las grandes apuestas de los sindicatos mayoritarios. Carlos de la Torre, vicepresidente de ADiReLab, socio de Laboral de Andersen e inspector de Trabajo en excedencia, advertía de los riesgos de una reforma a la carta porque «introduciríamos factores de cierta inseguridad jurídica». Y se mostraba partidario de buscar un suelo indemnizatorio como el que se está llevando a cabo en Portugal o Italia.

Raúl Olmos, adjunto a la Secretaría de Acción Sindical de CCOO, señaló que desde su organización plantean que los cambios van mucho más allá de la cuantía económica y vayan en la línea de revisar el conjunto del sistema: «La solución no está en las indemnizaciones. La solución está en que se cumpla de verdad, que cuando se despida porque hay causa. Y cuando no haya causa, la parte débil del contrato de trabajo no sea la que pague todas las consecuencias», argumentó.

Patricia Ruiz, secretaria de Salud Laboral de UGT, subrayaba que el despido en España es «totalmente abusivo y totalmente temerario para el derecho al trabajo», por lo que reclamó una reforma que lo haga más resarcitorio y disuasorio.

La negociación dentro del diálogo social no parece que vaya a ser sencillo habida cuenta de la dificultad de atraer a la patronal en recientes decisiones como el salario mínimo interprofesional. Carlos de la Torre interpretaba que se va camino de sustituir «la mesa -de diálogo social- por la pretendida legislación unilateral«.

Raúl Olmos esgrimía en cambio que «se ​ha ​ido ​a ​legislación ​unilateral ​cuando ​ha ​fracasado ​el ​diálogo ​social, ​que ​en ​todos ​los ​casos ​​ha ​sido ​por ​el ​intento ​de ​ejercicio ​de ​una ​suerte ​de ​derecho ​de ​veto ​por ​parte ​de ​las ​organizaciones ​patronales«.

«Cómo va a haber diálogo social si una parte no se presenta a las mesas», reforzaba Patricia Ruiz, incidiendo que «el ​diálogo ​social ​hay ​que ​cuidarlo, ​pero ​lo ​primero ​que ​hay ​que ​ir ​es ​ir ​a ​las ​mesas ​a ​negociar ​y ​a ​intentar ​entenderse».

Renovación del AENC

El Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) para el periodo 2026-2028 se encuentra en fase de negociación, para lo cual desde CCOO y UGT han elaborado una propuesta conjunta. Raúl Olmos ha explicado que además de dialogar sobre como ​la ​transposición ​de ​la ​directiva ​de ​transparencia ​retributiva, se debería incluir la modificación del tiempo parcial, un «acuerdo por el empleo y la  negociación colectiva». En su opinión, «es posible el acuerdo».

Patricia Ruiz hacía referencia además a la necesidad de que «se ​establezca ​cuál ​va ​a ​ser ​la ​subida ​salarial, ​cuál ​va ​a ​ser ​la ​protección ​a ​la ​infracción ​en ​los ​convenios ​colectivos», o la reducción de jornada.

El futuro del trabajo con la IA

Las conclusiones del informe de Funcas sobre la Inteligencia Artificial (IA), que apunta a una posible destrucción neta de entre 1,7 y 2,3 millones de empleos en España en la próxima década, apunta hacia una trasformación laboral en materia de empleo, protección y formación.

Raúl Olmos aseguró que «ese reto no es un reto nuevo» y recordó que el mecanismo RED ya fue diseñado para afrontar procesos de cambio tecnológico y productivo. «Sabemos que hay empleos que se van a perder, pero sabemos que hay nuevos empleos que van a surgir», apuntó. Para ello es importante avanzar en diálogo en la empresa, formación y flexibilidad interna.

Patricia Ruiz aseguraba que «la IA no puede sustituir las Relaciones Laborales»: «Los ​algoritmos ​son ​el ​nuevo ​capataz . Las ​relaciones ​laborales ​tienen ​que ​introducir ​ese ​canal ​de ​diálogo ​y ​de ​acuerdos ​​con ​la ​representación ​legal ​de ​las ​personas ​trabajadoras. ​No ​es ​posible ​que ​los ​turnos, ​el ​salario, ​​incluso ​en ​algunas ​cuestiones ​la ​puntuación ​de ​satisfacción ​o ​de ​logro ​de ​objetivos, ​puedan , ​estar ​llevadas ​a ​cabo ​de ​una ​manera ​no ​regulada».

Ana Ercoreca, presidenta de FEDECA y del Sindicato de Inspectores de Trabajo y Seguridad Social, aportó una perspectiva positiva de la tecnología en la medida de que puede mejorar la seguridad en tareas de riesgo, pero también generar nuevos daños si se usa sin control: «Existe riesgo psicosocial por el hecho de si el algoritmo no tiene en cuenta la carga de trabajo«. También subrayó la necesidad de auditoría algorítmica, transparencia y cumplimiento de la normativa laboral, especialmente en materia de jornada, descansos y protección de la intimidad.

«La IA no es una burbuja«, afirmaba Carlos de la Torre, al tiempo que insistía en «la necesidad de equilibrio» a la hora de redefinir productividad, competitividad y organización del trabajo. También recalcó que las empresas tendrán que contar con herramientas de adaptación, como la formación y el mecanismo RED, siempre que se gobierne la transición con diálogo.

La reforma PRL

La actualización de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales es una de las grandes reformas pendientes del ámbito laboral y para Patricia Ruiz es muy necesaria ante los riesgos emergentes que no se tienen en cuenta la actual normativa de 1995. «La salud mental, ese elefante en la habitación, está detrás de todo el aumento de las bajas laborales«, ha avisado. A su juicio, la nueva norma deberá incorporar de forma real la evaluación de riesgos psicosociales, climáticos, digitales y de género, además de mecanismos de apoyo a las pequeñas empresas.

Ana Ercoreca coincidió en que la prevención de riesgos laborales» es un seguro de vida», ya que todos los trabajadores tienen derecho a volver a casa sanos y seguros. Su intervención reforzó la idea de que la reforma no solo debe actualizar conceptos legales, sino también mejorar la capacidad de las empresas y de la Inspección para anticiparse a los nuevos peligros.